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Coleccionistas de Perfumes |
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Coleccionistas de perfumes
En el mundo islámico, los perfumes nacieron para lograr gran relevancia en poco tiempo y consiguieron en toda la sociedad una presencia importante. Su utilización se generalizó en todas las clases sociales y entre hombres y mujeres
Los cuidados estéticos eran diversos, como en todas las culturas de oriente y así, con el aporte de los perfumes nacieron los jabones aromáticos, aceites y ungüentos corporales, la depilación y tintura del cabello y todo tipo de cuidados estéticos. El cabello se teñía con alheña y la decoración de manos y pies con un tipo de tatuaje efímero se realizaba con la tradicional henna. Dentro del maquillaje femenino, el delineado de los ojos se realizaba con kohol (sulfuro de amonio) y los perfumes completaban la decoración corporal envolviendo a hombres y mujeres del Islam en nubes vaporosas de agua de rosas, almizcle, azafrán, ámbar natural desmenuzado, ámbar negro, etc.
 En Europa estos perfumes lograron gran fama y eran muy requeridos e importados de Oriente, con su típico y persistente aroma dulce y denso como el ambargris, almizcle… o variantes de perfumes suaves y frescos, como el agua de rosas, de azahar, de violeta y esencias de limón y sándalo. Los tratados de alimentos, higiene y medicina de Abenzoar (s. X) e Ibn Wafid de Toledo (s.XI) recopilan toda una amplia gama de cuidados corporales, estéticos y saludables, así como los perfumes existentes en la época y sus fórmulas. Así nace una pasión por los perfumes que permanece hasta la actualidad, compartida por coleccionistas de antigüedades quienes gustan de compilar frascos y aromas de todas las épocas algunos, o especializándose en tipos de frascos, orígenes, marcas, artesanos perfumistas, miniaturas de época, etc. Los coleccionistas de perfumes suelen reunirse en asociaciones y realizan exposiciones de sus más preciados aromas u objetos de deseo: los frascos.
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